El palco le cierra la Puerta Grande a un grandioso Antonio Ferrera 

 

20.159 personas que no estaban viendo el fútbol sino en la plaza de toros de Las Ventas pidieron con fuerza las dos orejas del quinto de Las Ramblas para Antonio Ferrera. Con un toro medio hizo una faena grandiosa, de pura maestría y para el disfrute de todos los aficionados. El presidente le concedió la primera oreja pero no quiso otorgarle el segundo trofeo que lo habría sacado a hombros.
Comenzó la faena a Traslúcido andando hacia los medios sin levantar la vista del albero, recordando a inicios de antaño, con suma torería y naturalidad. Continuó al natural a media altura sin exigir al animal que nunca humilló y pasó a su aire sin emplearse. Le puso mucha delicadeza a cada muletazo en un dominio absoluto, también con la derecha después. Larguísimos fueron los últimos naturales en los que redujo la distancia. El final por alto y por abajo antes de montar la espada. Una estocada entera y la certeza de haber templado y puesto cabeza para cimentar una grandiosa labor en la que tuvo en cuenta los terrenos y las distancias, entendiendo a la perfección al toro, y creando una obra merecedora de las dos orejas que el palco le denegó. Paseó una y el publico abroncó al palco tras la vuelta al ruedo del torero.
Con cinco largas cambiadas de rodillas, rematadas con una revolera en los medios saludó Juan José Padilla al cuarto de la tarde. Por chicuelinas lo llevó al caballo en el que se empleó sin clase. De rodillas también en el inicio con la muleta por alto, pero el toro se rajó marcando la mansedumbre de los primeros tercios. Tras la estocada entera y el golpe de descabello saludó una ovación. Otra ovación saludó Manuel Escribano en el sexto al que recibió a porta gayola. En banderillas puso al público en pie con el par de calafia y hubo un inicio explosivo con un cambiado por la espalda con la muleta. En la siguiente tanda por el derecho le exigió al toro por abajo y aunque respondió en esa serie luego ya se vino a menos. Los últimos derechazos en cercanías dejó a buen nivel una labor que se estropeó con el metisaca final.
Con el segundo castaño y descarado Antonio Ferrera firmó verónicas para destacar y dos medias en los medios. Un torero inicio y de nuevo la suavidad y la naturalidad en los derechazos como requisito indispensable para torear. No aguanto mucho más el toro y comenzó a quedarse corto y defenderse pero hubo una tanda posterior de uno en uno al natural en la que dejó ver el gran momento en el que se encuentra este torero. La estocada quedó caída.
En los tres primeros, los tres toreros banderilleros compartieron el segundo tercio. El primer toro, enmorrillado y bajo, bien hecho, fue protestado de salida, pese a la disposición de Padilla, poco pudo hacer. El tercero no quiso caballo y Escribano se marcó un par al quiebro al violín. Llegó muy apagado a la muleta y mató de estocada entera tendida.

 David Mora corta una oreja en la octava de abono 

 

David Mora cortó una oreja en el sexto de la tarde. Se llevó el lote con más opciones de un encierro de Parladé y uno de El Montecillo (4º) que se vino muy pronto abajo. Curro Díaz fue silenciado e Iván Fandiño escuchó pitos.  
El castaño que hizo sexto fue más basto de hechuras y de mazorca ancha. David Mora lo saludó por verónicas con facilidad y firmó un inicio de muleta que finalizó con un molinete seguido de un pase de pecho. En la segunda serie perdió pasos en el tercer muletazo para acoplarse a una embestida con transmisión pero rebrincada. La faena se diluyó por el pitón izquierdo, cuando el toro se vino a menos. Tras el estoconazo certero asomaron pañuelos y le concedieron la oreja. También hubo petición de oreja en el tercero, bajo y hondo que tuvo calidad pero se apagó pronto. Con el capote destacó un quite por gaoneras en el que lució el cite y comenzó con un cambiado por la espalda en los medios. Entró a matar por derecho y saludo una ovación.  
Curro Díaz había dado comienzo a la tarde con un saludo por verónicas y una larga con gusto. En el tercio de varas el toro le desarmó y le hizo hilo, en un arreón en el que casi le alcanza. Con la muleta el toro fue muy agarrado al piso y le costó desplazarse. Con el cuarto, burraco, muy estrecho de sienes, solo dejó un inicio de faena con su sello personal porque el animal tampoco dio más. 
En el segundo, Iván Fandiño fue silenciado tras una labor sin conexión con el público por la condición del animal. El quinto, astifino, fue el peor. Se quitó la vara a base de cabezazos y alcanzó a Víctor Manuel Martínez en banderillas, pero sin consecuencias. El torero se quejó de la vista del toro y abrevió. La estocada le hizo guardia.
 

 José Garrido y El Fandi saludan una ovación 

 

José Garrido y El Fandi saludaron una ovación en la séptima de abono. El extremeño firmó una faena de mucho poderío y entrega al tercero de la tarde pero la espada se llevo el posible premio. Por su parte el granadino sí contó con petición de oreja en el quinto pero no fue concedida por el presidente. Miguel Ángel Perera sorteó el peor lote, de nulas opciones.  Toros de Fuente Ymbro. 
José Garrido inició faena al tercero de la tarde con dos estatuarios en los medios. El torero se creció en la segunda serie, llenando el ruedo y adornando los tiempos entre serie y serie. El toro tardeaba pero Garrido le arrancó las embestidas. Muy entregado, extrajo tandas de mucho mérito, tirando del animal que le costaba y que fue quedándose más corto. El final por bernadinas fue el broche de oro preciso pero con la espada y el descabello se emborronó todo.  
El presidente le había denegado el permiso a El Fandi para colocar un cuarto par, tras fallar el tercer par en el segundo toro. Sí pudo poner cuatro pares en el cuarto, un toro alto, largo y castaño que no quiso caballo. Comenzó la faena de rodillas, toreando en redondo. El tercer muletazo prácticamente fueron 360 grados. Le exigió al toro y este respondió. Tuvo transmisión. Lo desarmó por el izquierdo. Cerró con manoletinas de rodillas y una estocada efectiva. Pese a la petición no fue concedida la oreja. El primero de la tarde, acodado y estrecho de sienes, no quiso embestir, sino defenderse, con él abrevió y falló con los aceros. 
El segundo, también acodado pero más hecho, echó la cara arriba en el capote. Tuvo movilidad pero embistió cruzado. Perera anduvo firme pero la faena fue deslucida por la condición del animal. Mató de un bajonazo. El quinto despegado del suelo, fino y estrecho de sienes, tuvo una embestida rebrincada y fue muy reservón. Mató de estocada entera. Cerró plaza un toro complicado, informal, que llevó siempre la cara por encima del estaquillador. Tampoco anduvo acertado Garrido con la espada.

 Tarde sin espadas en el día de San Isidro; 

herido el banderillero Manuel Muñoz 

 

El cuarto toro de Montalvo tuvo movilidad y transmisión y Curro Díaz lo lució en la distancia. La faena se desarrolló al natural, aprovechando el buen pitón izquierdo del toro. Sin embargo, la espada cayó baja. Tampoco estuvo acertado con el acero Paco Ureña y la tarde se completó con sendos silencios. Sólo hubo división de opiniones en la faena a Escandaloso.
Corniapretado, negro salpicado y rabicorto, humilló y se desplazó por el pitón izquierdo con mucho motor.
Curro Díaz lo vio pronto y en el inicio, con sello propio, enseguida comenzó a torear en redondo. Le enganchó la muleta en la segunda serie entre las rayas, y en la tercera se fue a los medios para citar en la distancia. El toro se vino al galope, respondiendo casi sin toque. Fue bravo y hubo algún desarme, entre las series de figura relajada. La faena iba por buen camino hasta que la estocada terminó de poner en contra a un sector del público. El toro se tragó la muerte y ante la presencia del puntillero se levantó hasta en dos ocasiones entre los aplausos del público. Fue ovacionado en el arrastre y la plaza se dividió para valorar la actuación de Curro Díaz. Con el primero también hubo un inicio de muleta a destacar y un saludo capotero por verónicas. En banderillas alcanzó a Lebrija y lo hirió de gravedad. Este toro fue protestado desde el primer tercio por blando y así el público nunca llegó a mostrarse dispuesto a ver faena. 
Paco Ureña vivió un momento angustioso cuando fue arrollado contra las tablas por el quinto de la tarde. Tardó en recuperarse tras el duro golpe y se libró de la cornada al quedarse justo entre los pitones. Volvió a la faena ya con la muleta y comenzó su labor por estatuarios en los que, de nuevo, se le vino cruzado el toro en el tercero, pero permaneció inmóvil. El toro que apuntó mejor condición, se vino abajo poco después y la estocada le hizo guardia. Como también le ocurrió con el segundo, que tampoco contó con demasiadas fuerzas y no gustó al público.
López Simón desarrolló faena al tercero, que tuvo calidad, pero la labor no conectó con los tendidos. El toro había protagonizado también un buen tercio de varas. Fue más informal el sexto que embistió muy desigual y con el cual no pudo lograr la continuidad necesaria.

 Jesús Enrique Colombo da una vuelta al ruedo  en su presentación en Las Ventas 

 

Jesús Enrique Colombo dio una vuelta al ruedo en su presentación en Las Ventas tras una faena intensa al cuarto de la tarde. La novillada de El Montecillo, de buen juego, solo contó con un garbanzo negro que fue el sexto. Pablo Aguado saludó una ovación en el quinto y Rafael Serna fue silenciado. 
Colombo saludó al cuarto con verónicas muy continuadas y también realizó un quite por chicuelinas. Protagonizó un tercio de banderillas de mucho ajuste. Se dobló con el novillo en el inicio de muleta y luego jugó con las distancias para lucir la embestida del novillo que tuvo transmisión y movilidad con galope. Por el izquierdo se vino por dentro. La labor en conjunto tuvo emoción por la ambición del novillero y el fuelle del novillo. Finalizó con bernadinas de tanto ajuste que obligó al venezolano a encorvarse. Entró a matar por derecho y se llevó un golpe. Le pidieron con fuerza la oreja que no fue concedida y tras la vuelta al ruedo el presidente escuchó una bronca. 
Con el primero, alto pero recto de lomo, que no quiso caballo, colocó dos pares de banderillas hacia dentro y el último desde el estribo hacia fuera. El animal embistió sin humillar y se venía pero con una inercia que no aseguraba su atención en la muleta. En el final de faena aguantó los parones del animal y saludó una ovación.
También el segundo, cornidelantero, tuvo el defecto de venirse pero sin entrega y fijeza en la muleta. Pablo Aguado se estiró a la verónica e inició con la muleta rodilla en tierra. La faena quedó desdibujada por la condición del novillo. Mató de un bajonazo. Sin embargo, el estoconazo en el quinto fue perfecto y certero. Lo había saludado con garbo y llevado al caballo por rogerinas. Luego realizó un quite por chicuelinas despacio y dejó series estimables con la muleta por el pitón derecho porque por el izquierdo el novillo fue imposible. Asentado y con la figura relajada firmó derechazos con temple y naturalidad para saludar una ovación.
Rafael Serna contó con la nobleza del tercero para torear con profundidad por el pitón derecho. Los muletazos surgieron limpios, con seguridad y temple. En cambio, el sexto se quedó corto y fue imposible realizar faena por lo que abrevió.

 Alejandro Talavante corta una oreja; Javier Jiménez, herido grave en la Corrida de la Prensa 

 

Alejandro Talavante cortó una oreja a un sobrero de Conde de Mayalde que se lidió en quinto lugar en la Corrida de la Prensa. Sebastián Castella también realizó una faena a destacar pero la estocada quedó trasera. En cambio, Javier Jiménez, vivió la cara dura y sufrió una cornada en el sexto. 
Con el quinto tris de Conde de Mayalde, ancho de sienes, Alejandro Talavante hizo vibrar Las Ventas a base de temple y despaciosidad. Inició la faena de muleta entre las rayas, suavemente, hasta un cambio de mano, a cámara lenta, que fue el punto de inflexión de la faena. Citando de frente, el extremeño le dio importancia a la labor a la vez que desprendía naturalidad y calma. Lanzó una mirada al tendido 7, donde se desarrolló la faena, y en más de una ocasión puso a ese tendido y a otros en pie. Tras la estocada paseó una oreja con mucha fuerza.  
Tras el encantamiento de Alejandro Talavante, salió el sexto que embistió rebrincado y pegando cabezazos. Marcó el percance hasta que alcanzó a Javier Jiménez en la cara interna del muslo derecho. Intentó continuar la lidia pero finalmente fue trasladado a la enfermería donde fue intervenido de una cornada de dos trayectorias con pronóstico grave. Sebastián Castella pasaportó al toro.
Otro sobrero de Buenavista, al que el francés paró en el tendido 7 y realizó un quite por tafalleras. Comenzó la faena de muleta en el tendido 4 con estatuarios. La segunda serie, en los medios. La siguiente, al natural. El toro tuvo buen tranco y hubo mucha ligazón por el pitón derecho, que fue extraordinario. Luego acabó la faena en cercanías pasándoselo por detrás y por delante y en circular. Abrochó con bernadinas y tras la estocada trasera fue ovacionado. Se dobló con la muleta con el cuarto, más alto y recogido de cara. Reponía por el derecho y por el izquierdo tuvo mayor recorrido y tras ligarle series mató de estocada entera y fue ovacionado. 
El tercero, ancho de pecho, bajo y tocado del derecho tuvo poca fuerza y embistió con el pitón de dentro. Javier Jiménez estuvo largo rato con él y con el público a la contra. La estocada quedó un poco delantera. El segundo fue muy desagradable, sin humillar y pegando cabezazos y Talavante abrevió y falló con los aceros.

 Sergio Galán da una vuelta al ruedo en la primera de rejones 

 

Sergio Galán dio una vuelta al ruedo en el primer festejo de rejones. Fue tras pinchar la faena al quinto y, pese a ello, el público le pidió la oreja y posteriormente abroncó al palco. No estuvieron afilados los rejones ya que los tres rejoneadores pincharon sus actuaciones. La corrida de Benítez Cubero - Pallarés se dejó, a excepción del tercero que se rajó pronto. 
Galán templó la embestida del quinto, que tuvo calidad y acometió muy despacio.
Llevó al toro ligado al estribo largo rato, acompasando a ambos animales.
El falló con el rejón final fue determinante para que el presidente no le otorgara la oreja que sí pidieron. Con el segundo, también firmó una labor sobria pero tardó en caer el toro. 
Andy Cartagena encandiló al público con su doma en el cuarto de la tarde. La espectacularidad en banderillas fue emborronada por el acero y finalmente saludó una ovación. Con el primero, que fue manejable pero se apagó pronto, ofreció una labor menos aparente pero con entrega, e igualmente fue ovacionado. 
Manuel Manzanares fue silenciado en ambos. El tercero fue el peor de la tarde, rajado y cerrado en tablas. El sexto tuvo movilidad y fijeza y la faena no llegó a resonar en los tendidos.


 Morenito de Aranda corta la primera oreja de San Isidro 2017 

 

Morenito de Aranda paseó la primera oreja de la Feria de San Isidro 2017 tras la faena al quinto de la tarde de El Ventorrillo. La corrida seria y con volumen contó con ese toro que tuvo transmisión y movilidad, en cambio al conjunto le faltó raza. Eugenio de Mora tuvo un lote sin opciones y Román se la jugó, en un derroche de ganas.
Hubo una faena anterior a la premiada, la del segundo, en la que ya se vislumbró el momento del torero de Aranda. Un quite vistoso de Román fue replicado con verónicas por Morenito, que gustaron al público. Se acopló al ritmo y al tiempo del toro y le dio espacio entre serie y serie para luego citar en corto.
El toro tuvo calidad pero estaba muy medido de fuerza.
Por el izquierdo hizo mucho énfasis en la colocación pero pinchó con la espada. Y en el quinto, pese a volver a fallar con el estoque, logró cortar  la oreja de un burraco que tuvo movilidad y galope pero sin clase. Las series cada vez fueron más cortas. El animal llevaba la cara suelta y no fue fácil. Apostó el burgalés y le salió bien.
El tercero, bien hecho, recto de lomo y enseñando las palas, fue aplaudido de salida. Su presencia fue lo mejor que tuvo porque luego salió de naja en el peto. Se desplazó más y mejor por el izquierdo en la muleta y Román demostró actitud. Con el sexto inició faena por estatuarios, con mucho riesgo ya que el animal nunca fue metido en la muleta y embistió por dentro. De nuevo las ganas le hicieron insistir hasta que fue prendido, pero sin consecuencias.
Eugenio de Mora pechó con un lote malo. En el inicio de muleta, el primero ya se le vino al cuerpo y continuó defendiéndose con malas ideas. El cuarto se agarró al piso y se cerró en tablas, sin prestar opción alguna.

 Alejandro Talavante, oreja y cornada 

 

Alejandro Talavante cortó una oreja en el quinto de la tarde tras sufrir una cornada en la rodilla derecha. Continuó la faena como si no estuviera herido y recogió la oreja para cruzar hasta la enfermería en la que entró por su propio pie. También asistimos, en tarde de No hay billetes, a la invención de un quite por parte de Juan Bautista en el cuarto y Roca Rey solo tuvo oportunidad con el tercero porque el sexto se lesionó en el inicio de faena de muleta.
El quinto le hizo hilo a Juan José Trujillo en banderillas. Tuvo esa movilidad con genio que engaña porque no tiene entrega ni fijeza. Talavante comenzó faena al natural sin probaturas y en el segundo muletazo se le coló por dentro. Continuó con esa embestida rebrincada y soltando la cara hasta que el extremeño sufrió una cornada en la rodilla derecha. Se retiró de la cara del animal un momento para recuperarse y volvió a la faena sin mostrar síntoma de dolor ni cojear. La labor tuvo mucha transmisión por la condición del toro y el riesgo que ignoró Talavante. Mató de estocada recibiendo casi entera, y tras recoger la oreja pasó a la enfermería cruzando el ruedo, sin dar la vuelta al ruedo.
El inicio de faena al segundo también fue inmediato: con la derecha en redondo, luego un cambio de mano, un molinete y el pase de pecho. Al natural redujo la velocidad y hubo un pase de pecho a cámara lenta, acoplándose a la embestida templada del jabonero. Cuando se le paró el toro, ejecutó un cambiado por la espalda y metido entre los pitones instrumentó pases, cambiando la muleta de mano. Mató de pinchazo y estocada efectiva, perdiendo un posible premio.
En el cuarto, Juan Bautista y Talavante protagonizaron un pique en quites. Primero el francés con un quite vistoso, girando con el capote, y luego el extremeño con un quite por delantales muy despacio. En la respuesta de Juan Bautista vino la creación artística con un nuevo quite, cruzando las manos. El toro fue blando de manos pero lució su prontitud y arrancada a distancia. Mató de estocada recibiendo, dejando una buena impresión y la sensación de haber estado muy centrado y metido en la tarde. Con el primero salinero dejó alguna serie destacable. 
Roca Rey comenzó la faena al tercero por estatuarios. Siguió con una tanda corta en redondo por el derecho a la que le imprimió profundidad. Le bajó la mano y el toro, vista la exigencia, se vino a menos. Se lo llevó a los medios pero al natural pegaba un brinco al final del muletazo. Por el derecho fue igual y quiso quitarse la muleta más que tomarla. Cerró con manoletinas y un bajonazo. Realizó un quite muy ajustado al quinto y poco más se le pudo ver pues el sexto, más corto de cuello y descarado, que apretó para dentro en el capote, se hizo daño en el inicio de faena con un pase cambiado por la espalda y el peruano tuvo que abreviar. 

 Juan Leal saluda una ovación 

 

Juan Leal saludó una ovación en el tercero de la ganadería de Valdefresno. La decimotercera de San Isidro contó con pocas opciones de triunfo y sólo el valor del francés pudo levantar la tarde. También destacó un inicio de faena de rodillas de Fortes al segundo y alguna serie de Daniel Luque.
Juan Leal inició faena al tercero de la tarde con el cartucho de pescado que luego desplegó con un pase cambiado por la espalda. El toro salió disparado del muletazo y luego regresó para embestir cruzado y con mal estilo. El torero arriesgó y la faena tomó dimensión en el final, con el toro ya acobardado en tablas, cuando metido entre los pitones encadenó varios circulares. Llegó a tropezar delante de la cara del animal pero los capotes estuvieron al quite para salvarlo del percance. Hubo un sector del público que no valoró positivamente el esfuerzo del francés y hubo cierta división en el saludo. Con el sexto, la tarde ya había entrado en el desgaste de dos horas y media de festejo y como tampoco dio opciones poco pudo hacer. Además se llevó una voltereta.
El inicio de faena de rodillas de Fortes, también con el cartucho de pescado, tuvo mucho poder y gusto en los muletazos al natural. Sereno sin violentar al animal, el malagueño estuvo por encima del toro que salió desentendido de los muletazos y con la mirada perdida en el tendido. La estocada quedó delantera y tuvo que emplear el descabello en dos ocasiones. El quinto tampoco quiso emplearse.
En primer lugar se lidió el toro reseñado en cuarto lugar, al correrse turno. Daniel Luque abrevió con él ante la imposibilidad. En cuarto lugar estoqueó al sobrero bis, un colorado bajo y hondo de Carriquiri que manseó hasta el punto de tener que mover los caballos de picar a favor de la querencia. Aguantó alguna serie al principio con la muleta pero luego fue muy deslucido.

 Diego Ventura abre la Puerta Grande en el segundo día consecutivo de "No hay billetes" 

 

Diego Ventura abrió la primera Puerta Grande de la temporada 2017 en el segundo día consecutivo de lleno de "No hay billetes" en la feria de San Isidro. Fue tras una faena soñada e íntima al segundo toro de la tarde, que tuvo calidad y buen tranco y una labor arriesgada frente a un toro complicado, que fue el quinto. Paseó una oreja de ambos toros para sumar su décimotercera Puerta Grande en Las Ventas.
Dos vueltas al ruedo completas dio Diego Ventura montando a Nazarí con el segundo de la tarde cosido al estribo. Dos vueltas al ruedo templando y toreando. Luego a lomos de Fino realizó piruetas, quiebros y cambios de dirección, en una faena más íntima y profunda y con menos alardes al público. Las cortas al violín con Remate y, pese al pinchazo, el rejonazo certero final puso en su mano la primera oreja de la tarde y la primera que pasea un rejoneador en el San Isidro presente. Supo aprovechar al máximo la calidad del toro Jardinero, pero luego también supo arriesgar y apostar con el toro más complicado que fue el quinto. También pinchó tras una faena de mucho ajuste en la que destacó Sueño. 
Andy Cartagena saludó una ovación en el cuarto al igual que Leonardo Hernández en el tercero, un toro manso que saltó al callejón y con el que mostró su firmeza. Tampoco el de Cartagena fue mejor y su doma conquistó al público que valoró positivamente su actuación. Frente al primero y al sexto fueron silenciados.

 Vuelta para Fortes en la sexta de abono 

 

Fortes dio una vuelta al ruedo en el segundo de la tarde de Lagunajanda. Fue tras una faena de mucha quietud, valor y serenidad que convenció al público que le pidió la oreja pero no fue concedida por el presidente. A Román le tocó el mejor toro, el tercero, por el que fue cogido en el final de faena. Quedó a merced del animal pero se escapó de la cornada. Juan del Alamó dejó un buen quite en el último toro, después de dos faenas sobrias. 
"Luchador" hizo hilo en banderillas. Fortes se fue a los medios para citar de lejos de rodillas con un pase cambiado. Al tercer muletazo se levantó para continuar la serie, en lo que fue un inicio con mucha transmisión. El toro que tuvo raza y poder, no permitía ni un error y el malagueño ajustó mucho los muletazos, en una labor muy reunida y de riesgo. Finalizó con bernadinas y con ellas el público terminó de convencerse. Hubo petición de oreja tras la estocada. Con el quinto, cuesta arriba, serio y con volumen, sin embargo, estuvo largo rato hasta que comenzaron a recriminarle desde el tendido y pedirle que abreviara. 
"Piragüista", lidiado en tercer lugar, tuvo fijeza, humillación y velocidad. La faena de Román se cimentó sobre series cortas en las que dejó ver las virtudes del animal. El toro se vino a menos, quizás cuando la labor todavía no había alcanzado su esplendor. En el cierre por abajo fue arrollado sin consecuencias aparentes. Mató de un pinchazo hondo y varios descabellos. Para el sexto, la tarde ya contaba con largo metraje y el lucimiento se desvaneció con las condiciones del animal, que no se desplazó y comenzó a defenderse pronto. 
Abrió plaza Juan del Álamo que también quiso lucir al toro en los medios. El toro no contó con la opinión favorable del público y pese a tener calidad, no convenció por su falta de fuerza. Con el cuarto desrazado tampoco pudo tomar vuelo la faena. Un quite por verónicas rematado con una media sirvió para resarcirse. 

 David Mora escucha los tres avisos 

 

Un quite por verónicas de Diego Urdiales o la facilidad de José Garrido para manejar el capote fueron las notas de luz. La tercera corrida de San Isidro supuso un trago amargo para David Mora quien escuchó los tres avisos en el quinto de la tarde. Los toros de El Pilar, largos y con alzada, tuvieron el denominador común de la falta de casta y el festejo estuvo marcado por detalles deslucidos como los intentos de saltar al callejón del segundo de la tarde.
En el primero de la tarde sobresalió un quite de Diego Urdiales por verónicas del que salió andando con poderío y templanza de la cara del toro. Fue lo mejor junto a un inicio con aires de ayer pero las complicaciones ante un toro pegajoso se desencadenaron y falló con los aceros. El cuarto tuvo mejor intención pero falta de fuerza lo que propició una embestida rebrincada en la que siempre echó la cara arriba. Tras probar por ambos pitones, el riojano abrevió.
El segundo fue el entretenimiento del público mientras que intentó saltar las tablas en un par de ocasiones. No cesó en su intento de huir, rajado y manso, por lo que fue imposible plantear una serie continuada. El quinto, de 611 kilos, permitió alguna serie más ligada de David Mora con la muleta. Lo peor vino con el descabello hasta que le sonaron los tres avisos. 
Un quite por delantales de José Garrido y un saludo al tercero más aguerrido fueron dos de los momentos más brillantes de la tarde. Al tercero le faltó raza y ganas y con el sexto tampoco terminó de redondear una tarde sin opciones.


 Javier Jiménez saluda una ovación en la primera corrida de San Isidro 2017 

 

Javier Jiménez saludó tras la faena al quinto de La Quinta, un toro que fue ovacionado en el arrastre en la primera corrida de la Feria de San Isidro 2017. Por el pitón izquierdo permitió que el sevillano firmara los muletazos con mayor eco en los tendidos. La cara amarga fue la cogida de David Galván en su primer toro, que tras quedar inconsciente en el ruedo, fue trasladado a la enfermería donde se le diagnosticó una probable factura en el codo izquierdo. Alberto Aguilar demostró, una vez más, su firmeza y capacidad ante toda clase de toros.
El arranque de San Isidro estuvo condicionado por el frío y la lluvia, y en ocasiones las rachas de viento. También por el juego de los toros de La Quinta, una corrida seria de presencia y con trapío, un punto por encima del tipo del encaste de Santa Coloma, que contó con toros nobles y otros complicados e imposibles, como fue el segundo, el que hirió a David Galván y que fue aplaudido de salida. Por ambos pitones se orientó rápido y no permitió ni un muletazo sin venirse al cuerpo.
El quinto mostró complicaciones en los primeros tercios, con algún arreón que obligó al matador a tomar el olivo y al banderillero lidiador. En cambio, con la muleta por el pitón izquierdo se desplazó con recorrido y Javier Jiménez supo mandar sobre él para ligar series, justo la carencia que tuvieron sus otras faenas por la condición de los toros. Con el tercero anduvo mal con la espada y con el sexto le llegaron a sonar dos avisos de igual manera. 
Alberto Aguilar volvió a convencer por su seguridad y por su toreo al natural con el noble y serio primero. Llevando la muleta arrastrada, tuvo emoción una faena que no fue redondeada por el pitón derecho por donde protestó más el animal. Con el cuarto, cornipaso, hizo notar su capacidad con un toque seco con la muleta que obligó al animal a embestir, de nuevo de mejor forma por el izquierdo.